LA CALIDAD Y SU DESAFÍO CAMBIANTE

Vivir la cultura de la calidad contribuye a aumentar nuestra capacidad competitiva, adoptando las mejores prácticas globales del mundo empresarial de forma inteligente.

Es decir, ejercitando los dos hemisferios del cerebro empresarial, al cumplir los Requisitos ISO-9001:2015 y practicar los Principios de la Gestión de la Calidad.

Es decir, aprovechando las aportaciones de las neurociencias al desarrollo organizacional, podemos potenciar las prácticas de negocio que aumentan además de la eficacia y la productividad, la satisfacción en el trabajo y su significado en términos de responsabilidad social y ecológica, enfatizando el papel histórico que nos plantea la realidad dinámica en que vivimos.

En efecto, si hoy disfrutamos de tecnologías exponenciales como inteligencia artificial, robótica, internet de las cosas, impresión 3D, realidad aumentada, neuro-coaching, etc., la calidad adquiere cada vez más herramientas y técnicas que modifican su papel e implican compromisos cada vez más desafiantes.

De cualquier manera, la mejor forma de demostrar la madurez de un Sistema de Gestión de la Calidad es el Índice Maestro de Competitividad, que lo integran dos indicadores clave:

De este modo, se consigue atender con éxito al mercado en el que se participa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *