AMBIENTE DE CALIDAD

Lo primero que se piensa al tomar acciones de mejora es, asegurar que los productos o servicios satisfagan los requisitos del cliente. Pero, ¿Qué pasa si quienes crean esos productos o servicios están insatisfechos con las condiciones en que trabajan?

No se trata de simple complacencia, sino de asegurar que los equipos de trabajo operan bajo condiciones controladas y dirigidas con inteligencia para alcanzar todos los objetivos de calidad deseados.

Esa es la razón por la que conviene medir periódicamente la satisfacción de los colaboradores aplicando un cuestionario para que respondido sin condicionamientos opine sobre temas básicos como: autoimagen, sentido de pertenencia, lealtad, liderazgo, trabajo en equipo, medidas de seguridad, salud ocupacional, nivel de productividad, recompensa, entrenamiento, calidad de vida en el trabajo, etc.

Ese ejercicio es conocido como medición del ambiente de trabajo. Se debe adaptar a la estrategia global de cada empresa, a su estilo cultural, al número de colaboradores, a la clase de productos o servicios que genera, a su lenguaje, etc. y hay que cuidar que se aplique de forma que asegure datos confiables.

Después, conviene publicar los resultados y anunciar las acciones tomadas de inmediato para superar las debilidades y consolodar las fortalezas. Así se demuestra que los trabajadores cuentan y se propicia la calidad de los productos y servicios.

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